jueves, 14 de febrero de 2008

La extraña historia de Toñita la que iba a levantar una cruz.

Por El Abuelo.

Toñita, la vieja que vendía dulces a fuera de su casa y a veces quesadillas, también grababa cantos católicos en cassettes, y se dedicaba por las tardes a rezar el rosario, un día la encontré cuando regresaba del trabajo, y me dijo que iba a levantar una cruz, le pregunté "¿qué es eso?", ella con un aire de entre enojo y presunción, me explicó algo de que se deben rezar rosarios por nueve días y que posteriormente a ese período de rezos llamado novenario se debe levantar la cruz que ha sido puesta en la cabecera del ataud del difunto, y que en esa ceremonia además de muchas cosas que ya no recuerdo se reza otro rosario, Toñita iba a platicarme mas cosas de la ceremonia, cuando volteo a ver su reloj y me dijo: "ah chis! ya se me hizo tarde, hasta luego, buenas tardes", yo seguí el camino a casa, cuando a mis espaldas se esuchó un fuerte amarrón de llantas, pensé: "ya chocaron".

Al otro día Cata, la vecina me preguntó: "¿Ya supo?", a lo que tuve que responder que no, ella casi sin esperar mi respuesta había comenzado a decir: "ay! pues fíjese que ayer atropellaron a Toñita, cuando iba a cruzar la lateral del periférico, yo iba pasando cuando la ví tendida, y me quedé con ella hasta que llegó la cruz roja a levantarla".

Cata siguió hablando, pero yo pensé: "Toñita iba a levantar una cruz, y al final a ella la levantó la cruz".

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A veces resultan perturbadoras esas relaciones extrañas que la casualidad nos pone en frente, si es que es la casualidad...

Las Voces dijo...

¡Ah, la ironía!

Me gustó mucho tu cuento Kamillo-san.