Por El diablito en la iglesia:
Ay nanita! Resulta que el otro día me encontré a una compañera del trabajo y dijimos lo siguiente:
Compañera del trabajo: “Hola eldiablitoenlaiglesia. ¿Cómo estás?
Yo: Bien, bien.
Compañera del trabajo: ¿Seguro?
Yo: Seguro, seguro.
Compañera del trabajo: Es que soñé que te golpeaban.
Yo: Órale! ¿Y qué? O ¿Cómo?
Compañera del trabajo: Pues que te metían a algún lado, pero sí te veías muy mal.
Yo: Uy!
Compañera del trabajo: Cuídate eldiablitoenlaiglesia.
Yo: Sí, gracias.
Una semana después, un lunes, un compañero de trabajo:
un compañero de trabajo: Buenos días. ¿Cómo estás?
Yo: Bien, buenos días.
un compañero de trabajo: ¿Todo bien el fin de semana?
Yo: Sí. ¿Por?
un compañero de trabajo: Es que soñé que te golpeaban.
¡!!!!!!!!!!!!! Chingao! Y Ahora qué hago? Ya no quiero que mis compañeros de trabajo sueñen conmigo!
miércoles, 6 de octubre de 2010
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